Tratamiento diabetes gatos

Tratamiento de la diabetes del gato

La diabetes en los gatos es una enfermedad de larga duración, pero no tiene por qué afectar a la calidad de vida de su gatito. Descubra qué hacer si sospecha que su gato tiene diabetes y cómo controlarla con nuestra guía.

Por lo general, la diabetes en los gatos no es algo de lo que haya que preocuparse: esta afección a largo plazo puede controlarse con un tratamiento y no tiene por qué afectar en gran medida a la calidad de vida de su mascota. De hecho, con un poco de atención extra, su gato volverá a estar en sus cuatro patas antes de que se dé cuenta. Seguramente seguirá haciendo travesuras, llamando la atención de las visitas y escapando de los problemas como antes.

Existen varios tipos de diabetes en los gatos, al igual que en los humanos. Si su gato tiene un tipo de diabetes, su veterinario le informará de cuál es y cómo funciona. La forma de tipo uno, que es la más común en los perros, es en realidad muy rara en los gatos, y el tipo de diabetes más común en los gatos se llama “Diabetes de tipo II”, también conocida como “Diabetes Mellitus” (DM).

La diabetes mellitus es una enfermedad en la que su gato tiene dificultades para utilizar el azúcar como fuente de energía. Cambia la forma en que sus músculos utilizan la energía y, si no se trata, puede provocar cambios de peso y más enfermedades.

Guía de la diabetes mellitus felina

El objetivo en el manejo de la diabetes es mantener reguladas las concentraciones de glucosa, evitando picos y caídas. Un manejo adecuado puede reducir o eliminar los signos de la diabetes, como la sed y la micción excesivas.

Tras el diagnóstico, su veterinario utilizará el peso de su gato para determinar la dosis de insulina necesaria. Su veterinario también le recomendará un cambio en la dieta de su gato, ya que es una parte integral del éxito del tratamiento de la diabetes en los gatos.

Al inicio del tratamiento, es importante controlar de cerca los signos clínicos de su gato (ingesta de agua y comida, actividad, frecuencia de micción, etc.), el nivel de glucosa en sangre y los niveles de glucosa en orina para asegurarse de que la dosis es correcta. Basándose en esta monitorización, su veterinario puede ajustar la dosis según sea necesario durante varias semanas o meses para ayudar mejor a su gato.

Algunos gatos con diabetes ya no necesitan insulina después de algunas semanas o meses de tratamiento, una condición conocida como remisión clínica. Esto no significa que la diabetes de su gato se haya curado, sólo que está estable. Hay que seguir teniendo cuidado con la dieta y el estilo de vida de su gato. Es posible que más adelante sea necesario un tratamiento con insulina, por lo que es importante continuar con las revisiones periódicas.

Diabetes mellitus felina

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica de los gatos en la que la respuesta insuficiente a la insulina o la resistencia a la insulina conducen a concentraciones de glucosa en sangre persistentemente elevadas. La diabetes afecta hasta a 1 de cada 230 gatos,[1] y puede ser cada vez más común. La diabetes mellitus es menos común en los gatos que en los perros. Entre el ochenta y el noventa y cinco por ciento de los gatos diabéticos experimentan algo similar a la diabetes de tipo 2, pero generalmente son muy dependientes de la insulina en el momento en que se diagnostican los síntomas. La enfermedad es tratable y, si se trata adecuadamente, el gato puede tener una esperanza de vida normal. En los gatos de tipo 2, un tratamiento rápido y eficaz puede conducir a la remisión diabética, en la que el gato ya no necesita inyectarse insulina. Si no se trata, la enfermedad conduce a la debilidad creciente de las patas de los gatos y, finalmente, a la desnutrición, la cetoacidosis y/o la deshidratación, y la muerte.

Los primeros síntomas externos son una pérdida de peso repentina (o, en ocasiones, un aumento) acompañada de un consumo excesivo de alcohol y orina; por ejemplo, puede parecer que los gatos desarrollan una obsesión por el agua y merodean alrededor de los grifos o las fuentes de agua. El apetito es repentinamente voraz (hasta el triple de lo normal) o no existe. La neuropatía en las patas traseras puede hacer que el gato desarrolle una postura plantígrada, caminando sobre los corvejones en lugar de los dedos de los pies. Las patas delanteras pueden desarrollar una postura palmípeda correspondiente, en la que el gato se apoya en las “palmas” en lugar de en los dedos de los pies. Estos síntomas surgen de la incapacidad del cuerpo para utilizar la glucosa como fuente de energía.

Hipertiroidismo felino

La diabetes mellitus es un trastorno endocrino común en perros y gatos. Datos recientes han arrojado luz sobre la patogénesis del trastorno en perros y gatos y han puesto de relieve el papel de la dieta, la insulina y las nuevas terapias hipoglucémicas. En la mayoría de los casos, la terapia más adecuada tanto en el perro como en el gato incluye la administración de insulina.

El manejo exitoso del paciente diabético implica muchos factores. Para optimizar el control glucémico es necesario conocer la terapia dietética, las preparaciones de insulina, los agentes hipoglucemiantes orales y novedosos y la gestión de las enfermedades concurrentes. Los objetivos de la terapia son controlar los signos clínicos, prevenir o ralentizar la progresión de las cataratas, evitar la hipoglucemia y mantener el peso corporal ideal. Un objetivo adicional en los gatos es obtener la remisión. El reto consiste en abordar estas cuestiones al tiempo que se intenta ayudar a los propietarios a hacer frente a lo que pueden considerar una enfermedad crónica, costosa y que requiere mucho tiempo.

La diabetes mellitus en perros y gatos es el resultado de una disminución de la secreción de insulina por parte de las células beta del páncreas y/o una disminución de la acción de la insulina.    Hay tres clasificaciones de la diabetes: La diabetes de tipo I es comparable a la diabetes mellitus dependiente de la insulina (IDDM) en los humanos.    Presenta concentraciones bajas de insulina basal con una secreción de insulina alterada tras una carga de glucosa. El tratamiento requiere inyecciones de insulina. La diabetes de tipo II es similar a la diabetes no dependiente de la insulina (DMNID) en los humanos y se trata con terapia dietética e hipoglucemiantes orales. Provoca concentraciones de insulina basales normales o elevadas con una secreción reducida tras una carga de glucosa.    La diabetes de tipo III es la más común en la diabetes inducida por hormonas en perros y gatos y es similar a la intolerancia a la glucosa (IGT) en humanos.    Las hormonas diabetógenas (epinefrina, cortisol, glucagón y hormona del crecimiento) o los medicamentos interfieren con la acción de la insulina y causan intolerancia a la glucosa, lo que puede conducir a la diabetes.Etiología y señalizaciónLos perros

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